Saturday, August 8, 2009

Y twitter resultó


Es raro cuando las cosas en que uno cree resultan. Algunos lo llaman milagros, otros casualidad. Yo prefiero creer que es el autocumplimiento de una profecía, a falta de un nombre mejor. Pero lo ciertto es que eso es lo que me pasó con Twitter…

El peladito de la foto es Clay Shirky. Seguramente muchos de ustedes lo conocen. Este señor es uno de los gurú de Internet. El tipo hace clases en la Universidad de Nueva York, escribe libros sobre Internet y sus efectos, es consultor de varias empresas y hace un par de semanas estuvo en Chile como invitado estrella de la Feria Conecta de Telefónica.

Antes de eso, déjenme contarles que yo conocí el trabajo de Clay Shirky hace algunos meses, cuando estudiaba mi master en USA y me tocó leer su libro “Here Comes Everybody”. Y sencillamente me trastornó. En su libro él explica como los grupos de gente ahora pueden organizarse sin tener que asumir el costo inherente que implica armar una organización. Sin gerentes, ejecutivos, secretarios, juniors, etc… ahora sólo se necesita que nos guste un tema en común - o una causa – nos conectemos en línea, la discutamos, promovamos y hagamos algo de ruido. Osea, que creemos una comunidad. Si quieren saber más sobre ese tema, les recomiendo esta charla de Shirky en que presenta su libro:

Pero la cosa es que a mí este tema me trastornó. Especialmente por las implicancias que puede tener para un medio de comunicación el hecho que los ciudadanos comunes y corrientes tengan las herramientas para organizarse y promover los mensajes de ese medio institucional, o promover los suyos propios. Warning para los media makers del establishment (osea yo, entre otros).

Sigo a Clay Shirky en Twitter y hace unas cinco semanas uno de sus tweets decía (traducido): “voy a Santiago. ¿Alguien sabe qué puedo hacer?”. Obviamente le escribí un correo a su sitio oficial, contándole que hasta hace poco había estado viviendo en USA, estudiando un master en Nuevos Medios y que ahí había conocido su trabajo y que me encantaría juntarme con él. Y mi gran sorpresa es que el tipo me contestó, me invitó a tomar un café al Hyatt. Y conversamos.

Antes de entrar al detalle y de intentar describir la muy especial sensación que se siente cuando uno está ante un grande (pero grande de verdad) y sentado frente a frente conversando, déjenme contarles un poco del trabajo de Clay Shirky.

El ha escrito varios libros en los que describe el impacto de Internet en la sociedad – lo bueno y lo malo – y predice cómo Internet está cambiando el mundo. No sólo las comunicaciones y la conectividad entre las personas, sino todas las instituciones que damos por hecho o por seguras. ¿Ustedes creen que tendríamos los problemas que tenemos con las Isapres si todos en Chile nos sumáramos en una cruzada online contra las prácticas abusivas? Él escribe sobre eso, sobre cómo Twiter, Facebook y los email están cambiando el mundo. Y da como ejemplo lo que está pasando en Irán, en que el gobierno ha censurado los medios pero los ciudadanos informan al mundo a través de Twitter. Por favor vean esto…

De eso escribe Shirky. Y eso a mí me inspira profundamente. Por eso fue una gran experiencia conocerlo y escucharlo personalmente hablar de democracia en los medios, de lo que se viene para la TV, de lo que está pasando en Irán y se puede repetir en Venezuela. También me sorprendí de ver cuán sorprendido está con la cantidad de celulares en Chile - “¿por qué los candidatos no hacen campaña por mensajes de texto?”, me preguntó – y de lo maravillado que sigue estando con las posibilidades que las nuevas plataformas nos dan.

Al final de nuestra conversación, le pregunté: “¿Qué crees tú que va a pasar ahora? ¿Qué es lo que viene?

El tipo se rió y me dijo que no estaba muy seguro y de inmediato me miró de vuelta y me contra preguntó: “¿Y qué crees tú que viene ahora?” Y yo, en medio de la mezcla de vergüenza y vanidad que implica responderle algo así a alguien así, sólo atiné a dar una respuesta muy obvia, pero él la escuchó como si estuviera oyendo a uno de los grandes autores del tema New Media.

“Así son los verdaderamente grandes”, pensé. Tan grandes como este fenómeno que estamos viviendo en que un computador conectado a otro y a otro genera esta tremenda red de ideas, inteligencia, soluciones y colaboración que llamamos Internet…por supuesto que también ha generado muchas cosas malas, pero de eso hablaremos en un próximo post.

Sunday, June 7, 2009

La revolución llegó a los libros.


Lo confieso… no me resistí a la tentación y me compré un Kindle en Amazon. Para los que no sepan, el Kindle es un aparato que permite descargar libros online desde Amazon y se leen en la pantalla del Kindle. Es como leer en el computador, o algo así… Aunque el aparato no es muy barato que digamos, a la larga es una buena inversión, ya que los libros “descargados” son más baratos que los libros que se compran en la librería (sobretodo si consideramos el estúpido impuesto al libro que pagamos en Chile). Entonces si a uno le gusta leer, la cosa vale la pena.

Confieso que no fue fácil la decisión; me encanta el olor de los libros, sueño con algún día tener una gran biblioteca con muchos títulos y hay pocos lugares que me gusten más que las librerías en que uno se puede sumergir horas. Sin embargo ahora me sumé al bando que lentamente podría terminar destruyendo los libros en formato papel.

Personalmente creo que esta discusión es secundaria, que lo más importante es que la gente lea, no importa dónde, cómo, ni en qué. Pero como en este blog hablamos de nuevos medios, hay un tema no menor que viene de la mano con estas nuevas plataformas para leer: ¿si entendemos como libro a esa combinación de forma y fondo papel-palabras impresas, si esa es la esencia del libro, el hecho de que ahora el formato sea distinto no implica acaso la aparición de otro medio? No sé si me explico claramente, pero ¿los textos que se descargan al Kindle  pueden ser considerados libros? ¿O acaso son otra cosa? Me parece que estamos frente al nacimiento de algo completamente nuevo que puede cambiar la forma en que usamos el lenguaje escrito para comunicarnos, contar historias, entretenernos, etc… Tal como los email dejaron de lado a las cartas y la redacción de los mensajes interpersonales cambió. Una transformación que fue forzada por la nueva plataforma. Probablemente la literatura, tal como la entendemos hasta ahora, también va a cambiar.

Por supuesto que esto nos llama la atención y algunos hasta los alarma, sin embargo, no es la primera vez que ocurre. Ya en algún momento la imprenta cambió la producción literaria que venían haciendo los escribanos, luego aparecieron las revistas y otros formatos que hicieron de la lectura algo más masivo y no exclusivo de un grupo. Ahora está pasando algo similar.

Si nos fijamos, esto es lo mismo que está pasando con la TV, la radio, los comics, los diarios y todos los demás medios. Las herramientas de Internet están transformando TODO el panorama medial. La idea es tener los ojos bien abiertos para aprovechar la oportunidad. 

Wednesday, April 29, 2009

Colbert la lleva


Este señor de anteojos y mirada seria es Stephen Colbert. Aunque parezca lector de noticias, lo que en realidad él hace es conducir uno de los programas humorísticos con más rating y éxito en Estados Unidos: “The Colbert Report”, que es una parodia de otros programas “pseudo periodísticos” de las grandes cadenas como FOX y MSNBC, en que hay tipos que acomodan la realidad según sus creencias políticas. No hay notas ni noticias en esos programas, sólo puntos de vista muy de derecha o muy de izquierda.

Colbert parodia a Bill O’Reilly, uno de los líderes del conservadurismo norteamericano, haciéndose pasar por un ultraderechista presentador de noticias, pero que en realidad está muy desinformado, lo que contrasta con su actitud narcisista. Esta combinación produce un muy buen resultado en pantalla; el programa es derechamente divertido, usando un humor inteligente e incisivo.

Sin embargo, donde Colbert destaca incluso más allá de sus dotes como comediante, es en el hecho que ha sido el primero en entender que hoy en día las audiencias ya no son una masa inactiva, sino que son un red de agentes activos que comparten el interés por su programa. Él llama a su público su “nación” y los invita a transformarse en una extensión del programa: hace unos años logró que sus seguidores cambiaran un artículo de Wikipedia, diciendo que la población de elefantes en África se había triplicado –algo evidentemente absurdo -; mandó a su “nación” a intervenir una encuesta en Internet del gobierno húngaro para bautizar un puente, logrando 17 millones de votos para el nombre “Colbert”; y hace un par de semanas logró que ese mismo nombre fuera el ganador de una encuesta de la NASA para bautizar el nuevo nódulo de una estación espacial. Finalmente la NASA no optó por “Colbert”, pero reconociendo el espíritu democrático de la encuesta accedieron a bautizar así a la trotadora que usarán los astronautas para hacer ejercicio en la estación. En este video de CNN queda claro:

 

Todo esto es mucho más que anecdótico o entretenido, es la primera demostración de que la televisión cambió para siempre y ya no es un proceso de comunicación unidireccional en que la audiencia recibe pasivamente los contenidos que el emisor decide transmitir. Con las herramientas que Internet proporciona, esas audiencias se transformaron en organismos vivos que pueden interactuar y que quieren interactuar.

Una de las frases célebres de Stephen Colbert, intentando explicar el éxito de la intervención de sus fans en Wikipedia, es “esto es una prueba de lo que pasa cuando la democracia llega a la TV, mucho más fácil que llevar la democracia a Irak”.

Acá los dejo con un video que edité yo (nada muy pro y la calidad de la imagen no es muy buena) que muestra alguno de los grandes hitos de Colbert movilizando a su "nación". Esto es una prueba de que hoy en día, para ganarse al público, no basta con sólo ganar en el rating, hay que ser capaz de ganarse la lealtad y transformar a la audiencia en seguidores, en una "nación".


Tuesday, April 14, 2009

El bloguero homeless


Kevin Barbieux vive en las calles de Nashville, Tennessee, en Estados Unidos y pasa los días en la biblioteca de la ciudad, usando sus computadores conectados a Internet, actualizando su blog: “The Homeless Guy.” Barbieux tiene más de 100 seguidores que regularmente siguen sus experiencias y reflexiones sobre lo que significa no tener un lugar regular para vivir.

Di con el blog de Barbieux como parte de la investigación que me tocó hacer para la clase de ética y minorías, en la que aprendí que la condición de “homeless” es mucho más compleja de lo que uno cree y que se parece más a una enfermedad crónica que a la conjunción de un par de factores que pueden llevar a alguien a la calle.

Sin embargo, por muy interesante que sea el tema, este post no es sobre qué es vivir en la calle, es sobre cómo algunos representantes del grupo más desposeído y con menos recursos de las sociedades, encontró en los nuevos medios las herramientas para darse a conocer y hacer sentir su voz en la esfera pública.

Barbieux no es el único, hay muchos otros “homeless” que escriben blogs y que aprovechan esta herramienta. Imaginemos qué puede pasar si más y más personas se les unen… el movimiento que se crearía… las cosas que podrían conseguir… serían considerados como una minoría más de la sociedad.

Esa es, al final de cuentas, la invitación para todos quienes usamos estas herramientas: participar. Y de esa participación comienzan a emerger fuerzas sociales que de otra forma permanecerían ocultas, ya que no tienen acceso a los canales tradicionales de comunicación.

Esa es la gran novedad y la gran revolución que enfrentamos ahora. El que se queda fuera se pierde una gran oportunidad.

Tuesday, March 31, 2009

Las historias de Edgard y "Star Wars Kid"

Los medios de comunicación tienen el poder para convertir a alguien en celebridad, para “elevar” a esa persona y ayudarla a vivir las bondades de la fama. Pero la fama no siempre es buena, como hemos visto en muchos casos, y frecuentemente trae consigo la desgracia para quienes se han hecho populares haciendo el ridículo o siendo humillados en público.

Si eso pasa con los medios de comunicación tradicionales, imaginemos qué puede pasar con los nuevos medios, los que no conocen la frontera del rating, ni del público delimitado de una revista o diario. Pensemos en lo que pasa en un medio como Youtube. El video a continuación es mundialmente conocido como “Star Wars Kid” y el protagonista es un niño de colegio de Estados Unidos que se para al frente de la cámara sin saber que ésta estaba grabando. Por favor vean el resultado….

 

“Star Wars Kid” conoció de inmediato los efectos tóxicos de la fama dentro de su colegio, pero apenas uno de sus compañeros subió el video a Youtube, esos efectos se multiplicaron. Este niño y su familia tuvieron que dejar la ciudad en que vivían y tratar de empezar su vida en otra parte, lo que debe ser prácticamente imposible, ya que este video ha sido visto más de 12 millones de veces, tiene más de 60 mil comentarios, se han hecho spin-offs, e incluso apareció en un episodio de South Park. Este efecto jamás se podría haber alcanzado en otra plataforma, a no ser que se tratara de alguien tan famoso como Obama o alguien por el estilo.

Antes de juzgar a Youtube, por favor veamos este otro video, que probablemente les resulte más familiar: La Caída de Edgar.

 

Este video que quizá ni siquiera hubiera calificado para “Video Loco” por cruel, ha sido visto más de 13 millones de veces, tiene más de 60 mil comentarios, muchos spin-offs y convirtió a Edgar en una celebridad en México. Pero una celebridad que ha aprovechado su fama: Edgard ha salido en TV y en ese mismo programa le ofrecieron un trabajo. Edgard estaba tan contento que incluso agradeció por TV al “amigo” que subió el video a Youtube.

¿Por qué las historias de Edgard y “Star Wars Kid” tienen un final tan distinto si son tan parecidas? La verdad es que no tengo idea. No sé cuáles son los factores que influyeron para que Edgard se convirtiera en estrella y su símil estadounidense probara el peor lado de la fama.

La única explicación que nos queda es lo que dicen los más renombrados teóricos sobre Internet y las redes sociales, quienes aseguran que ahora estamos viviendo el proceso de “ajuste” de una sociedad a un nuevo medio de comunicación. Sin embargo, ahora el ajuste será mucho más complicado de lo que fue el ajuste de cuando comenzó la prensa escrita, o incluso de cuando comenzó la TV. Ahora por primera vez, y como ya he dicho hasta el cansancio, los usuarios tiene las herramientas para crear contenidos. Y si el usuario se comporta como un niño cruel en una sala de clases, el resultado es una amplificación sin precedentes de esa crueldad en el ciberespacio. O puede ser pase algo distinto y el resultado sea lo que le pasó a Edgard.

Hay quienes dicen que este proceso de ajuste va a durar 50 años, medio siglo hasta que sepamos manejar estas nuevas herramientas, medir sus consecuencias y entender cabalmente los procesos sociales que traen consigo. Mientras tanto, sólo hay que seguir adelante con todas las consideraciones éticas y sociológicas sobre los efectos de todo lo que la web 2.0 trae consigo. Mientras no sepamos bien con qué estamos tratando, mejor tener cuidado. 

Wednesday, March 18, 2009

Inteligencia colectiva, participación y el riesgo para las profesiones


Por favor tómense un par de minutos para ver este video. Al principio es un poco lento y hay texto que no se lee fácilmente, pero de verdad vale la pena. Incluso vale la pena verlo más de una vez.

Con la llegada de la web2.0 nosotros buscamos la información y la información nos busca a nosotros. Basta guardar un artículo o una foto en un servidor bajo tres categorías distintas y la posibilidad de que alguien lea el artículo o vea la foto aumentan exponencialmente, tal como aparecía en el video. Puede ser en Flicker o en Wikipedia, todo lo que subimos a la red en sitios públicos puede ser visto y usado por cualquiera.

Pensemos por un segundo en las implicancias de esto… Hace unos siglos atrás existían los escribanos, ellos eran los “expertos” que copiaban a mano otros escritos para que no se perdieran, o ponían por escrito el contenido de canciones o historias que se transmitían oralmente. Tiempo después se inventó la imprenta y los escribanos quedaron en el recuerdo, los libros comenzaron a ser producidos en masa y la cultura comenzó a crecer y diseminarse. Tiempo después aparecieron los primeros periódicos y con ellos nacieron los expertos en escribir noticias, es decir, nosotros los periodistas. Y el avance tecnológico nos permitió tener más oportunidades de trabajo con la aparición de la radio y la TV. Sin embargo, sabemos bien que no todos los periodistas encuentran trabajo en los medios, no porque esos periodistas sean malos, sino porque los medios no son muchos y por eso el número de publicaciones depende de los recursos que se dispongan y de la cantidad de público que lo lea. Esa es la máxima organizacional que permite que las empresas contraten gente y funcionen como tal. En este caso que un medio contrate profesionales como periodistas, fotógrafos y camarógrafos y venda el contenido que ellos producen en sus distintas ediciones. ¿Pero qué pasaría si la creación de contenido y la distribución dejaran de tener costo?

Bueno, justamente eso es lo que está pasando ahora. Cualquier persona con un computador y una conexión a Internet puede publicar información en un blog o sus fotos. ¿Se convierte esta persona en un periodista o en un fotógrafo profesional? Ciertamente no, pero claramente esa persona puede cumplir el rol de un periodista o fotógrafo. Eso es lo que ocurrió con el reciente golpe de estado en Tailandia, fueron los blogs de personas comunes y corrientes los que permitieron que el mundo supiera lo que estaba pasando, porque los demás medios estaban censurados por el gobierno.

La creación del mensaje ya no tiene costo, tampoco la distribución. Es decir, la máxima que permite la sustentación de las organizaciones ya no existe. Llegó la hora de la masa, llegó la hora de todos.

Pensemos por un segundo en la mayor fuente de información y datos que existe en el mundo. No es la Enciclopedia Británica, tampoco es Encarta, es Wikipedia.

Wikipedia nació el 2001. La idea original de sus creadores, Jimmy Wales y Larry Sanger, era crear una enciclopedia de alta calidad llamada Nupedia. La idea era que expertos trabajaran como voluntarios, pero a poco andar del proyecto se dieron cuenta que el modelo no funcionaba y el proceso para llegar a publicar los artículos era demasiado engorroso, ya que no se trataba de una enciclopedia que primero se escribía y luego se publicaba. Acá se iba publicando sobre la marcha. Los dos amigos se decidieron por probar otro sistema llamado wiki, esto es un sitio de escritura colaborativo online, donde cualquiera puede escribir algo nuevo, agregar datos a algo ya escrito, o corregir lo un artículo ya escrito. Claramente esto era mucho más fácil, pero en este sistema los expertos ya no servían; si cualquiera puede corregir un artículo para qué tener expertos escribiéndolo… Así nació Wikipedia, la enciclopedia online escrita y editada por los usuarios.

Es verdad que en Wikipedia no hay ninguna garantía de que lo que leemos sea correcto, pero podemos tener 99% de certeza de que cualquier dato erróneo va a ser corregido rápidamente por alguien. Y esto no lo digo porque yo lo crea, sino porque está demostrado: en promedio un error tarda dos minutos en ser corregido en Wikipedia.

¿Cómo pasa esto? La clave está en algo que vamos a llamar “los agentes activos de la inteligencia colectiva”. Si Wikipedia es el sitio para la inteligencia colectiva, los agentes activos son aquellas personas que más participan en Wikipedia, publicando y editando artículos. Y aunque ustedes no lo crean, los agentes activos de Wikipedia son proporcionalmente muy pocos.

En Wikipedia y en todos los sitios “colaborativos” de la red es posible comprobar (de hecho está comprobado), que si dividimos a los usuarios en términos de su participación, los usuarios más activos participan al menos el doble que los que están en el segundo lugar de participación y muchísimo que los terceros o cuartos. De hecho, después del tercer lugar el promedio de participación es de una contribución al sitio, pero son miles y miles de personas las que hacen una sola contribución.

¿Qué lleva a alguien a colaborar? Hay muchas razones, pero entre ellas destacan dos que incluso parecen contradictorias: la vanidad y el amor. Vanidad porque muchos colaboran y escriben en los sitios por la sensación agradable que les produce el firmar como autores (asumo totalmente mi grado de vanidad en esto). Y amor, porque muchos lo hacen por el sentimiento que tienen hacia ese tema (piensen por ejemplo en un fanático del fútbol escribiendo un artículo sobre su equipo preferido, o un poeta escribiendo sobre Neruda).  Puede que esos artículos todavía no sean exactos, pero de seguro que en un tiempo más lo van a ser. Eso es inteligencia colectiva, así es como los usuarios nos vamos adueñando de la red.

¿Qué queda para nosotros los periodistas? (y perdonen los que no son periodistas por este comentario) No tenemos otra opción que ser mejores, mucho mejores que la masa que ahora tiene acceso a la distribución que hasta hace poco era exclusiva para nosotros.

Friday, March 13, 2009

Llegó la hora del desparramo



Créanme que me resulta muy difícil no hablar de la ordinariez del presidente de Italia, Silvio Berlusconi, de cómo le falta el respeto a la mujer policía y de lo mucho que muestra de sí mismo en este video. De eso podría escribir varias líneas más, pero lo ya expuesto tendrá que bastar. Este espacio es sobre nuevos medios y el cambio que están generando las nuevas tecnologías, así que dediquémonos a eso. La pregunta cae de cajón entonces: ¿Por qué empezar con este video de Berlusconi? Bueno, contesto con otra pregunta: ¿Creen ustedes que Berlusconi hubiera hecho ese “numerito” si hubiera visto cámaras de televisión? El video fue grabado con un celular – al menos eso delata la calidad de la imagen – y, muy probablemente, el dueño del celular era una persona común y corriente que se encontró con el mandatario italiano en la calle, quiso grabarlo para mostrarle a sus amigos y, sin haberlo siquiera soñado, se encontró con un hit para publicar en Youtube. Seguramente Berlusconi nisiquiera se dio cuenta que al otro lado de la calle había alguien mirándolo, menos pensó que ese alguien tenía en su mano la herramienta para registrar para siempre su “humorada”.

Me imagino que desde ahora en adelante Silvio Berlusconi y los políticos de todo el mundo van a tener más cuidado con lo que hagan en la calle. Lo mismo que todos aquellos que tengan que cuidar algún tipo de reputación. Las cámaras que ellos deben respetar ya no son sólo las de los canales de TV, ahora las más temibles son las que tienen los usuarios, la gente común y corriente que gracias a la web 2.0 encontró una plataforma para difundir imágenes como esta.

No cuesta nada, es gratis… bueno, se paga el acceso a Internet, pero no hay que pagar extra y cualquiera puede hacerlo. El pasivo público de ayer se transformó en un actor, en generadores de contenidos.

A DESPARRAMAR EL MENSAJE

Durante años los medios de comunicación se han manejado con un modelo muy rígido, en que el mensaje iba desde el emisor al receptor unidireccionalmente. Ahora la situación es distinta. Cualquiera puede asumir el papel de emisor y repartir en mensaje en vez de transmitirlo en un solo sentido. Hago la diferenciación entre transmitir y repartir porque esto último es mucho más adecuado para describir cómo se difunden los videos, textos, o noticias entre las distintas comunidades que pueblan Internet.

La red brinda las herramientas para que el público deje de ser pasivo y comience a  generar y también difundir el contenido que otros han generado.  Los internautas se “pasan datos”, postean videos en blogs – como estamos haciendo acá – suben videos a Youtube, le avisan a los amigos, mandan emails… el contenido se propaga entre las distintas redes que conforman la gran red. Y así es cómo ahora se desparrama el mensaje, ya no se transmite.

Si una persona encuentra un video o un texto que le parece valioso, comparte ese contenido con su comunidad más cercana, amigos, compañeros de curso, de trabajo, etc… y es un miembro de esa comunidad el que lleva ese contenido a otra de sus comunidades, como los amigos del barrio, el equipo de fútbol del domingo, etc… Antes ese era el mecanismo con el que una copucha o un pelambre se desparramaba, ahora es el video de Berlusconi en Youtube. Más fácil y rápido. Y más entretenido también.

Los usuarios tenemos el poder y las herramientas para generar y desparramar contenido que nos es valioso y muchas veces ese contenido no lo vamos a ver en los medios tradicionales. Yo no he visto el video de Berlusconi en ningún canal o diario en Estados Unidos, a pesar de que contiene material informativo altamente valioso para que el público tenga una opinión sobre el presidente italiano. Y en países en que no existe la libertad de prensa, como China o Venezuela, estos videos capturados por usuarios son LA herramienta que tiene la población para escapar de la propaganda gubernamental. ¿No es esa la razón de por qué en países como China, Cuba o Birmania Internet está censurado?

Las nuevas plataformas están democratizando el paisaje mediático. Ahora los usuarios tenemos el poder y algo tan pequeño como un celular puede ser una poderosa herramienta para expresar la voz de la mayoría. Una mayoría que ya no es silenciosa, que está hablando y a la que hay que escuchar.

¿Qué pueden hacer los grandes medios de comunicación ante esto? ¿Prepararse para una larga y dolorosa muerte? Creo que no. Incluso creo que los medios de comunicación, y quienes trabajamos en ellos, tenemos una gran oportunidad. Tenemos que ser capaces de aprovechar este cambio de paradigma y asociarnos con el potencial creador del público-usuario-generador de contenidos. El que no lo haga corre el peligro de generar contenidos que no van a tener nada que ver con lo que el público espera recibir. 

Cometer ese error en estos días puede ser mortal para la industria. El público ya no sólo es infiel, sino que tiene las herramientas para crear sus propios contenidos. En los últimos años ya han aparecido los primeros ejemplos de TV cien por ciento generada por los usuarios. Y muchos han sido exitosos, como la famosa Jennicam:


Jenni fue la inspiración para la película "The Truman Show" y para los primeros reality show. Y no es un caso aislado, cada vez hay más Jenny en Internet y mucha gente que sube videos o escribe novelas en la red, tal como lo discutimos antes cuando hablamos de Francisca Solar y el fenómeno fan.

Ya lo dijimos antes: el partido cambió, ahora la pelota la tiene el público. Y los que tenían la pelota antes van a tener que aprender a dar y recibir pases, o tendrán que hacerse la idea de perder por goleada. Berlusconi, que no sólo es mal educado, sino que además es dueño del Milan, algo sabe de eso.


* Este post fue inspirado por uno de los seguidores del blog, Julio Pertuzé, quien me "desparramó" el video de Berlusconi. Gracias Julio por el dato y por dar un ejemplo de cómo se difunden los contenidos. 





 

Wednesday, March 11, 2009

El Yo real vs el Yo virtual


Para empezar: una violación en el ciber espacio

Hace algunos años, a principios de los 90, los primeros fanáticos de los mundos virtuales se reunían en una plataforma (programa) llamado LambdaMOO. Tal como ocurre en Second Life hoy, cada uno de los integrantes de esta red tenía un avatar (personaje con nombre y apariencia humana, algo así como un “mono” de video juego) que les permitía interactuar entre ellos, conocer gente dentro de LambdaMOO y formar comunidades de acuerdo a sus intereses. Fue en una de esas comunidades que una noche un grupo de avatares estaba reunidos cuando apareció uno llamado Mister Bungle. La persona que comandaba a Mister Bungle desde un computador, cuyo nombre permanece desconocido, logró hackear el sistema de LamdaMOO con un programa llamado Vodoo Doll (muñeca Vudú), que le permitía tomar control de los otros avatares presentes en ese momento. Ante la sorpresa de todo el mundo, Mister Bungle violó a los demás avatares, quienes no pudieron hacer nada por evitarlo. En estas plataformas existe la posibilidad de “tener sexo”, pero las dos personas deben estar de acuerdo, lo mismo que para bailar o jugar a algo.

Las tres víctimas de Mister Bungle se quejaron al administrador de la comunidad, una de ellas dijo incluso haber sufrido graves efectos sicológicos, por lo que estaba en tratamiento siquiátrico. 

La voz se corrió entre los integrantes del grupo: habría un consejo general para tratar el caso de Mister Bungle.

Un día X se reunieron todos los avatares de esa comunidad para decidir el veredicto sobre Mister Bungle. Primero las víctimas dieron a conocer su testimonio, diciendo que se sintieron “verdaderamente ultrajadas con lo ocurrido”. Luego del relato espontáneamente se formaron grupos: los que querían eliminar a Mister Bungle de la comunidad, los que querían darle una nueva oportunidad y los que decían que daba lo mismo, que en un mundo como LambdaMOO no se podía aplicar las reglas de la “represiva” sociedad real. El administrador del grupo, por su parte, dijo no sentirse con el derecho de eliminar a Mister Bungle, ya que eso sería el equivalente de aplicar la pena de muerte.

El tono de la discusión fue en aumento y en medio del acalorado debate apareció, para sorpresa de todos, Mister Bungle. Tal como hubiera ocurrido en el mundo real con un violador, todos los demás presentes se alejaron de él. Quedó solo en medio del lugar de reunión y pidió perdón por lo que hizo, diciendo que fue sólo una broma y que nunca pensó en las consecuencias negativas de su acción.

Las víctimas no aceptaron las disculpas y el administrador de la comunidad decidió expulsarlo. Unos estaban felices, otros criticaron la medida diciendo que era el primer paso para transformar un mundo libre en un mundo con reglas.

¿Qué pasó después? La persona detrás de Mister Bungle creó un nuevo avatar, volvió a entrar a la comunidad y volvió a hacer lo mismo.

El Yo virtual

Por muy interesante que sea la historia, no quiero centrar este post en Mister Bungle y LambdaMOO. La idea es usar este caso como punto de partida para discutir cuán separados podemos estar de nuestra representación en el ciberespacio, de nuestro yo virtual.

Me imagino que muchos de los que leen este post – si no todos – tienen un perfil en Facebook. ¿Ponen cualquier cosa en ese perfil? ¿Suben cualquier foto? Lo mismo pasa con las fotos que se suben a Picasa o Flicker. ¿Podemos separar nuestra imagen virtual de la real?

En un comentario a un post anterior, Alexis Flores contaba lo mal que se sintió cuando un amigo lo borró de su lista de Facebook: “realmente sentí que me había cerrado las puertas de su casa, lo que trajo un cambio en mi actitud hacia el en la vida cotidiana, real, en vivo y en directo.”

Vuelvo a la pregunta: ¿podemos separar a nuestro yo virtual del real? ¿O ya se transformaron en una extensión de lo mismo?

Muchos podrán decir que el anonimato que brinda Internet hace que muchas personas tengan una conducta muy distinta como internautas a la que tienen en la calle. Por algo los sitios de sexo son los más buscados en la red y me imagino que esas millones de personas no andan viendo sus revistas pornográficas en la micro. Hay cierta sensación de que la identidad real está protegida en Internet. Lamento decirles que es una sensación de protección muy falsa, ya que es muy fácil saber la dirección IP de cada computador que entra a un sitio; es más, Google tiene los datos de todos y cada uno de los sitios, páginas y comunidades que ustedes visitan a diario.

Pero no nos apartemos del tema. Todos tenemos una razón para tener una cuenta en Facebook, todos queremos proyectar una determinada imagen, todos queremos hacer notar algo de nosotros mismos. Y esto especialmente relevante entre los más jóvenes.

La investigadora de la Universidad de Berkeley, Dana Boyd, hizo un estudio sobre el tema y llegó a la conclusión de que los adolescentes tienen un perfil en Facebook porque la vida social en la red tiene características que no son posibles de encontrar en el mundo real, entre ellas la posibilidad de elegir qué cosas mostramos a los demás. En un sitio social cada uno “controla” su imagen, algo que no ocurre en la calle. Para muchos jóvenes esta es una gran herramienta para ser “popular” en el colegio, para ser aceptados, o incluso para vencer la timidez. Es por eso que es muy común encontrarse con perfiles de adolescentes en Facebook que están abiertos, que cualquiera puede ver. Y en esos perfiles no es extraño ver fotos de fiestas, borracheras y muchas otras situaciones que en el entorno de esos adolescentes son vistas como socialmente aceptables o incluso “admirables”.

Esta tendencia de publicar todo en Facebook ya tiene consecuencias: hay casos de recién egresados de universidades a los que se les ha rescindido ofertas de trabajo debido a las fotos que tienen en su perfil de Facebook o por los comentarios que dejan sus amigos. Muchos padres han comenzado a abrir cuentas en Facebook para ver qué es lo que realmente hacen sus hijos. Pero como cada táctica tiene una contra-táctica, ya hay muchos “perfiles espejo”, es decir, perfiles en que el dueño pone su nombre y apellido y toda su información “socialmente aceptable”, mientras que en otro, con un sobre nombre o un nombre en clave que sólo conocen los amigos, sigue poniendo las fotos, videos y comentarios que realmente quiere poner. 

Friday, March 6, 2009

Mi amiga f(r)an

Seguramente ustedes ya la conocen. Ella es Francisca Solar, escritora chilena de Ciencia Ficción y nuestra mejor exponente de una nueva forma de literatura que se está apropiando de las redes y de Internet: el fanfiction. Pero vamos por parte.

Francisca está ahora en Chile, pero ayer estuvo en una de mis clases acá en Boston. Gracias a la magia de Skype ella fue la invitada estelar a “Social Studies in New Media”. En la clase de ayer justamente hablamos de fanfiction y como Internet ahora permite que los fan se transformen en autores y en una poderosísima fuerza creadora. Francisca contó su testimonio como fan y cómo el hecho de escribir como fan la transformó en escritora “oficial”.

Espero que Francisca me perdone, pero me voy a tomar la licencia de contar brevemente su historia: Francisca Solar es fanática de Star Trek, pero antes de eso ya era fanática de la literatura. Desde que aprendió a leer devoraba todo lo que le caía en las manos, quedando encantada con la magia de las palabras. Eso la hizo atreverse a escribir sus propias historias, muchas de ellas eran nuevas creaciones sobre universos que ya existían, como Star Trek. De hecho ella es fanática de esa serie, autocalificándose como “Trekkie”. Pero fue otra serie de Ciencia Ficción, “Los Expedientes Secretos X”, la que la llevó al mundo fan. Francisca publicó en Internet (hay sitios para esto) sus versiones alternativas de “Los Expedientes…” y luego dio el gran salto con la obra que le dio fama mundial en la escena fan: “Harry Potter y el ocaso de los altos elfos”. ¿Cómo pasó esto? Según ella misma cuenta, como buena buena fanática de Harry Potter esperó por años la publicación de la quinta parte, “Harry Potter y la Orden del Phoenix”, si no me equivoco. Cuando al fin lo tuvo en sus manos dice que quedó profundamente desilusionada. No le gustó para nada y por eso se decidió a escribir ella su sexta versión.

Francisca contó anoche que su Harry Potter es bastante distinto al de Rowlings. La autora inglesa siempre ha mostrado el mundo de los magos a través de los ojos de Harry, mientras que ella le da cabida a los pensamientos de Hermione, Ron y los demás. Hay más perspectivas y puntos de vista. Es por eso que Francisca dice que puede afirmar con toda propiedad que “El Ocaso de los Altos Elfos” es su Harry Potter.

Esta historia de 700 páginas, que le tomó un año escribir, alcanzó tanta fama y notoriedad en Internet que fans se ofrecieron a traducirla gratis al Inglés e Italiano. Todo esto hizo que la editorial Random House se fijara en Francisca y le propusieran publicar como escritora “oficial”. Ahora ella está escribiendo la saga “Viceversa”, de la cual ya se publicó la primera entrega, “La Séptima M”, y la segunda está programada para fines de este año. “La Séptima M” ha sido publicada en 11 países y traducida a cuatro idiomas. En total serán cinco libros que mezclarán la ciencia ficción y el suspenso. Pero Francisca es una máquina y aparte de todo lo ya descrito ha publicado un libro para niños, “Igual a mí, distinto a ti”, está trabajando en otras dos novelas para el público infantil y participó en una antología de ciencia ficción chilena. Y por si esto fuera poco, escribe regularmente en el blog http://somosblogs.cl/ ¿Qué tal?

Aparte del gran aporte que Francisca está haciendo al mundo de la literatura chilena e iberoamericana, me atrevería decir que su mayor contribución ha sido al desarrollo de Internet como una fuerza creadora colectiva. El fanfic es justamente eso, la unión de ideas y creatividad alrededor de un mundo imaginario preexistente. Hay cientos de sitios con historias, videos y cortometrajes realizados por fans, que demuestran como Internet y las nuevas plataformas son una herramienta que permite democratizar la creatividad.

No nos equivoquemos, el fan fiction no se inventó con Internet, viene de mucho antes cuando los fanáticos del Capitán Kirk y el Doctor Spock inventaron historia alternativas de “Star Trek”; Internet fue la herramienta que permitió darle difusión a esta forma de literatura. La influencia del fan ha llegado a tanto que los grandes productores de Hollywood y casas editoriales revisan constantemente esos sitios para reclutar nuevos talentos. George Lucas ha contratado fans para trabajar con él, tal como Random House buscó a nuestra Francisca.

¿Es este un peligro para los “productores oficiales”? Déjenme ser muy claro en esto: NO. No es para nada un peligro. Nadie va a hacer fanfic a partir de una obra que es mala, el fanfic es homenaje puro - Francisca incluso lo califica de “un acto de amor” – y como tal, lo único que hace es engrandecer la obra original. Hay autores y creadores que han entendido esto, como la misma J.K. Rowlings, que alientan a sus fan a seguir escribiendo y creando; hay otros como el ya citado George Lucas que es bastante reticente a este fenómeno, pero que ante la avalancha de fans de la “Guerra de las Galaxias” no le quedó otra que crear un sitio en el que entrega las herramientas a sus fan para crear mash up de su obra original. Los fan pueden hacer videos usando material de las películas, agregando efectos de sonido y música. Es una forma de “tenerlos controlados”.

Permítanme recomendar algunos videos realizados por fans:



Hay un fan en especial al que hay que poner mucha atención. Es conocido en el mundo de YouTube como “It’s just Some Random Guy”. Él partió usando juguetes de Superman y el Hombre Araña para parodiar los comerciales en que Mac se ríe de Windows, pero hablando sobre las películas de esos superhéroes. El número de visitas en sus videos llegó a tanto, que produjo sus propios cortometrajes con estos juguetes, agregando a nuevos personajes como los X-Men, Batman, Hulk y Iron Man.

Su popularidad llegó a tal grado que el mismo director de la película Iron Man, John Favreau, le deja mensajes en sus videos, y fue contratado por los organizadores de Comic-con – la convención de comics más importante de Estados Unidos – para hacer los videos promocionales del evento.

Todos estos ejemplos, creadores como Francisca y Just Some Random Guy, son la demostración del efecto positivo que tiene Internet como una plataforma que permite la retroalimentación y que transforma a los fans en autores. En ese proceso los grandes ganadores somos nosotros, el público, quienes disfrutamos de aquellas nuevas creaciones, adaptaciones, o versiones alternativas y que se hacen parte de nuestra cultura y la enriquecen.

Temas como la propiedad intelectual y la piratería aparecen cuando se habla del fanfiction. Muchos están preocupados. Y con razón. Sin embargo, el caso de Francisca demuestra que en la era de Internet llegó la hora de repensar el derecho de autor. Pero de eso hablaremos cuando nos volvamos a encontrar.

Thursday, March 5, 2009

La TV está cambiando... tiene que cambiar.



Este comercial fue emitido en Estados Unidos durante el pasado Super Bowl. Para los que no saben, el Super Bowl (o Súper Tasón) es el partido final de la temporada de fútbol americano, donde se define al campeón. También es el día en que se vende más cerveza, se piden más pizzas a domicilio, hay menos gente en la calle y, sobre todo, hay más televisores encendidos. Es el mayor rating del año en el país del norte y, en consecuencia, es el día en que la publicidad es más cara. 30 segundos cuestan cerca de US$3 millones. Las grandes marcas se pelean por uno de esos bloques de 30 segundos y se aseguran que nadie cambie de canal con comerciales producidos especialmente para la ocasión, con estrellas de cine o adelantos de las películas más esperadas de la temporada. Este año fue el trailer de “Transformers2”, el año pasado fue “Iron Man”.

Sin embargo, no elegí el comercial de Hulu para hablar del Super Bowl y sus avisos, sino para hablar del contenido del comercial. Llegó la televisión por Internet. Bueno, en realidad ya está acá hace rato, pero ahora ya está siendo reconocida oficialmente.

Hulu es el reconocimiento de los grandes actores de la TV norteamericana de la importancia de Internet como distribuidor de contenidos. El portal nació desde dos de los canales grandes: Fox y NBC, para promover sus programas y series – que pueden ser vistos gratis – y vender publicidad adicional a la de los productos que tienen al aire. ¿Por qué lo hicieron? Hay dos grandes motivos:

 

1.      El primero, y el más obvio, es por qué no aprovechar una plataforma que está ahí, disponible y a bajo costo.

2.      Hulu ha sido una herramienta muy efectiva para combatir redes “piratas” que permiten ver televisión.

 

Internet está lleno de portales y sitios para ver televisión de cualquier parte del mundo. Prácticamente todas las series están disponibles en la red, incluso con subtítulos. Tal como pasa con las películas. Es por eso que Fox y NBC decidieron entrar en la plataforma en que los piratas usan sus productos, pero con la gran ventaja de ofrecer mejor calidad de imagen y elementos extra como los webisodios (historias cortas de personajes de la serie que no se ven en el programa al aire, sino sólo por Internet). Y, por supuesto, gratis para los usuarios.

El mismo problema que estas dos grandes cadenas han sabido enfrentar, es el que enfrentan casi todos los canales de televisión en el mundo. Cada vez son más los internautas que ven televisión PPV, especialmente eventos deportivos, gratis en su computador. Tal como en algún momento Napster sacudió la industria de la música, hoy en día las redes P2P provocan un efecto similar en el mundo de la TV.

¿Cuál es la solución? ¿Hacer leyes más estrictas o multas más cuantiosas para los infractores? Eso puede funcionar, sin embargo es muy difícil que se encuentre al responsable de la transmisión pirata. Si pensamos que hoy en día cualquier persona puede transmitir un evento en vivo desde cualquier parte del mundo para ser visto al otro lado del planeta (sólo necesita un computador, una cámara y conexión a Internet), tratar de encontrar a el o los culpables es perder el tiempo.

¿Hay otra solución? Claro que sí y esa solución es entrar en el juego de los piratas y ganarles ahí, ofreciendo un producto mejor no sólo en cuanto a calidad, sino que un producto que compatibilice las exigencias de la TV por Internet, muy distintas a las exigencias de la TV por aire o por cable.

Desde su nacimiento hasta hoy la TV ha sido un medio unidireccional, en que el mensaje va desde quien lo produce a quien lo recibe. No existe el feedback desde el receptor al emisor. Sin embargo, hoy enfrentamos nuevos tiempos y nuevas tecnologías que permiten  que esa comunicación reversa se produzca. Y ya hay ejemplos de ello. Grandes cadenas como ABC, o NBC, han integrado a los fans de sus series más emblemáticas, Lost y Heroes respectivamente, para que creen nuevas historias, inventen personajes y den su opinión sobre la serie. Los invitan a interactuar. No hacer esto significa encontrar, créanme que es cierto, blogs o video blogs de fanáticos con historias alternativas en no sólo la trama es distinta, sino que los personajes tienen otra orientación sexual, están muertos o cualquier otra idea que para los productores “oficiales” es absolutamente descabellada.

Lo que trato de decir es que llegó la hora de cambiar la forma en que hacemos y entendemos la Televisión. El medio que cambió el mundo en el Siglo XX ahora está cambiando.

Sólo una aclaración: no estoy para nada en contra de los fans que crean historias paralelas o que dejan volar su imaginación con personajes que ya pertenecen a la cultura popular. Eso es inteligencia colectiva y la invitación es a aprovecharla. Pero eso ya es tema para un próximo post.

Wednesday, March 4, 2009

Nosotros somos la web



Por favor tómense unos minutos para ver este video. El título es muy sugerente:" Web 2.0---The Machine is US/ing Us". Un poético juego de palabras para hacer notar que la web 2.0 somos nosotros y que a la vez nos usa a nosotros. Los usuarios siendo usados.

 ¿Es eso posible? Bueno, partamos por la gran diferencia entra la web 1.0 y la 2.0. Mientras la primera buscaba sólo publicar páginas, la segunda pretende conectar gente y crear comunidades que a su vez definan y produzcan ese contenido. Eso en palabras muy simples, para no alargarnos. Partiendo desde ahí podemos explorar argumentos de una larga lista de autores que aseguran que los sitios que han proliferado en la web 2.0 -  llámense Facebook, Google, Twitter, YouTube, Yahoo, etc… - lo que en realidad están haciendo es ganar cantidades estratosféricas de dinero a cambio del trabajo gratis de los usuarios.

Pensemos por un momento en Facebook, que partió hace algunos años como un sitio de estudiantes cuyo objetivo era saber quién salía con quién. Sin embargo la criatura creció, se transformó en una gran comunidad e incluso superó al gran sitio de “intercambio social”, My Space. Hoy Facebook está en casi todo el mundo, penetrando todos los segmentos con acceso a Internet y llenando los bolsillos de su creador, Mark Zuckerberg, con billones de dólares. Y el gran capital de Facebook son sus usuarios, las millones de personas que todos los días subimos fotos, comentarios, status, hacemos nuevos amigos y, sobre todo, proveemos a Facebook de valiosísimos datos para sus avisadores. Y lo hacemos gratis.

Sociólogos de la Tecnología de izquierda, como Trevor Scholtz, aseguran que el “discurso social” de la web 2.0 es sólo un mito y que en realidad estas plataformas sólo buscan “transformar las comunidades en commodities”.

También hay quienes dicen lo contrario; que Google o Yahoo tienen todo el derecho del mundo a ganar dinero, pero que el fin último de estos sitios es proveer un espacio para que los usuarios interactúen, creen y se manifiesten. Es decir, que nuevas comunidades sean creadas, sin importar la ubicación geográfica, o diferencias de géneros, raza o edad.

Sin embargo, la semana pasada hubo un hecho muy relevante para esta discusión: Facebook publicó que pedirá la opinión de sus usuarios para establecer las condiciones de uso del portal. Para aquellos de ustedes que tienen cuenta en Facebook, les recomiendo leer las “condiciones de uso” para ver qué es lo que Facebook puede hacer con todo lo que nosotros subimos a cada perfil. Justamente ésta fue la razón para que usuarios de todo el mundo protestaran online y lograran que Zucherberg y su gente echaran pie atrás. Los usuarios ganaron. Nosotros ganamos.

Personalmente creo que no es importante quién tiene la razón, si los intelectuales de izquierda o los de derecha. Me inclino a pensar que lo más importante de la ecuación somos los usuarios.

La web 2.0 con todos los cambios que trae en cuanto a interactividad, transmedia y recibir feedback directo de los ex usuarios, ahora interactores, cambia completamente el balance de poder entre Creador-activo y Público-pasivo. Ahora la pelota está al otro lado de la cancha… o al menos la están peleando en el mediocampo.

Y eso trae muchos desafíos en todas las áreas, no solamente en las comunicaciones. Tal como se ve en el video, es el momento de comenzar a repensar los medios, la ética, los derechos de autor, y mucho más. El cambio ya llegó.

Ojalá estemos a la altura del desafío.