Por favor tómense un par de minutos para ver este video. Al principio es un poco lento y hay texto que no se lee fácilmente, pero de verdad vale la pena. Incluso vale la pena verlo más de una vez.
Con la llegada de la web2.0 nosotros buscamos la información y la información nos busca a nosotros. Basta guardar un artículo o una foto en un servidor bajo tres categorías distintas y la posibilidad de que alguien lea el artículo o vea la foto aumentan exponencialmente, tal como aparecía en el video. Puede ser en Flicker o en Wikipedia, todo lo que subimos a la red en sitios públicos puede ser visto y usado por cualquiera.
Pensemos por un segundo en las implicancias de esto… Hace unos siglos atrás existían los escribanos, ellos eran los “expertos” que copiaban a mano otros escritos para que no se perdieran, o ponían por escrito el contenido de canciones o historias que se transmitían oralmente. Tiempo después se inventó la imprenta y los escribanos quedaron en el recuerdo, los libros comenzaron a ser producidos en masa y la cultura comenzó a crecer y diseminarse. Tiempo después aparecieron los primeros periódicos y con ellos nacieron los expertos en escribir noticias, es decir, nosotros los periodistas. Y el avance tecnológico nos permitió tener más oportunidades de trabajo con la aparición de la radio y
Bueno, justamente eso es lo que está pasando ahora. Cualquier persona con un computador y una conexión a Internet puede publicar información en un blog o sus fotos. ¿Se convierte esta persona en un periodista o en un fotógrafo profesional? Ciertamente no, pero claramente esa persona puede cumplir el rol de un periodista o fotógrafo. Eso es lo que ocurrió con el reciente golpe de estado en Tailandia, fueron los blogs de personas comunes y corrientes los que permitieron que el mundo supiera lo que estaba pasando, porque los demás medios estaban censurados por el gobierno.
La creación del mensaje ya no tiene costo, tampoco la distribución. Es decir, la máxima que permite la sustentación de las organizaciones ya no existe. Llegó la hora de la masa, llegó la hora de todos.
Pensemos por un segundo en la mayor fuente de información y datos que existe en el mundo. No es
Wikipedia nació el 2001. La idea original de sus creadores, Jimmy Wales y Larry Sanger, era crear una enciclopedia de alta calidad llamada Nupedia. La idea era que expertos trabajaran como voluntarios, pero a poco andar del proyecto se dieron cuenta que el modelo no funcionaba y el proceso para llegar a publicar los artículos era demasiado engorroso, ya que no se trataba de una enciclopedia que primero se escribía y luego se publicaba. Acá se iba publicando sobre la marcha. Los dos amigos se decidieron por probar otro sistema llamado wiki, esto es un sitio de escritura colaborativo online, donde cualquiera puede escribir algo nuevo, agregar datos a algo ya escrito, o corregir lo un artículo ya escrito. Claramente esto era mucho más fácil, pero en este sistema los expertos ya no servían; si cualquiera puede corregir un artículo para qué tener expertos escribiéndolo… Así nació Wikipedia, la enciclopedia online escrita y editada por los usuarios.
Es verdad que en Wikipedia no hay ninguna garantía de que lo que leemos sea correcto, pero podemos tener 99% de certeza de que cualquier dato erróneo va a ser corregido rápidamente por alguien. Y esto no lo digo porque yo lo crea, sino porque está demostrado: en promedio un error tarda dos minutos en ser corregido en Wikipedia.
¿Cómo pasa esto? La clave está en algo que vamos a llamar “los agentes activos de la inteligencia colectiva”. Si Wikipedia es el sitio para la inteligencia colectiva, los agentes activos son aquellas personas que más participan en Wikipedia, publicando y editando artículos. Y aunque ustedes no lo crean, los agentes activos de Wikipedia son proporcionalmente muy pocos.
En Wikipedia y en todos los sitios “colaborativos” de la red es posible comprobar (de hecho está comprobado), que si dividimos a los usuarios en términos de su participación, los usuarios más activos participan al menos el doble que los que están en el segundo lugar de participación y muchísimo que los terceros o cuartos. De hecho, después del tercer lugar el promedio de participación es de una contribución al sitio, pero son miles y miles de personas las que hacen una sola contribución.
¿Qué lleva a alguien a colaborar? Hay muchas razones, pero entre ellas destacan dos que incluso parecen contradictorias: la vanidad y el amor. Vanidad porque muchos colaboran y escriben en los sitios por la sensación agradable que les produce el firmar como autores (asumo totalmente mi grado de vanidad en esto). Y amor, porque muchos lo hacen por el sentimiento que tienen hacia ese tema (piensen por ejemplo en un fanático del fútbol escribiendo un artículo sobre su equipo preferido, o un poeta escribiendo sobre Neruda). Puede que esos artículos todavía no sean exactos, pero de seguro que en un tiempo más lo van a ser. Eso es inteligencia colectiva, así es como los usuarios nos vamos adueñando de la red.
¿Qué queda para nosotros los periodistas? (y perdonen los que no son periodistas por este comentario) No tenemos otra opción que ser mejores, mucho mejores que la masa que ahora tiene acceso a la distribución que hasta hace poco era exclusiva para nosotros.
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